El secretario general del PSOE de La Rioja, Javier García, evidencia con sus declaraciones sobre la situación económica de la región un profundo desconocimiento de la realidad, de los datos, de los indicadores, además de la interpretación oportunista y simplista propia del mal político.
La realidad que soportan las cifras es que la economía de La Rioja es sólida, con un PIB per cápita entre los mejores del país (séptimos) y muy superior a la media nacional. Una solidez, fruto del buen hacer del tejido empresarial riojano y de la confianza generada por la estabilidad del buen gobierno, que hace que la economía creciera un 3,1% a finales de 2025, tres décimas por encima del incremento interanual de la media nacional.
Si nos atenemos a la realidad, a los datos, y no a los argumentarios huecos de Ferraz que Javier García se ve obligado a replicar por su sumisión a Pedro Sánchez, podemos apreciar que la tasa de cobertura de las exportaciones riojanas, pese a la complicada coyuntura internacional, está a años luz de la nacional o que en lo que respecta a los autónomos se ha revertido durante estos años una tendencia heredada que hizo que el número de autónomos en esta tierra tocase fondo.
Criticar, de manera oportunista, los datos de empleo o de afiliación a la Seguridad Social, cuando no son negativos como cuando gobernaba el PSOE, retrata al político que vive en su burbuja partidista, sin pisar el terreno, sin escuchar a quienes de verdad crean empleo y ajeno a lo que no sea su ensimismamiento partidista. Con el PSOE al frente del gobierno de la comunidad, La Rioja perdió 1.744 trabajadores autónomos entre los años 2019 y 2023, y nada se supo entonces de la preocupación de Javier García por este colectivo fundamental para esta tierra.
Los riojanos saben, porque lo viven diariamente, que La Rioja ha recuperado indicadores económicos, laborales, sanitarios, sociales e industriales que la han devuelto a los puestos de los que nunca debió salir: es la cuarta con menor índice de desempleo de toda España; es también de las comunidades que más ha reducido las listas de espera sanitaria y de la dependencia; de las qué más y mejores políticas de vivienda implementa; de las que más apoya al sector primario y a los trabajadores autónomos y la que más ha avanzado en competitividad fiscal sin que ello haya supuesto merma alguna en la recaudación, sino más bien al contrario. De hecho, en apenas dos años y medio y tras 12 rebajas fiscales impulsadas, La Rioja es la comunidad que más ha avanzado en competitividad fiscal, algo fundamental para generar actividad económica, y se sitúa a la cabeza del país junto a Madrid y País Vasco. En definitiva, una serie de compromisos que estaban recogidos en un programa electoral que fue respaldado por una amplia mayoría de riojanos y que el Gobierno liderado por Gonzalo Capellán está cumpliendo a rajatabla para mejorar el bienestar y la calidad de vida de los riojanos, un cumplimiento de compromisos al que Javier García también es ajeno a la vista de su trayectoria.